VIVIMOS TIEMPOS PARA LOS CAMBIOS EN LA INNOVACIÓN Y LA I+D

Consecuencia del Gobierno constituido tras las últimas elecciones y particularmente en las últimas semanas, se están produciendo numerosos cambios en los instrumentos que los Ministerios responsables de las actividades de innovación e I+D tienen para su ejecución.

Tenemos estos días nuevo Secretario de Estado en Ciencia, Innovación y Universidades, nueva Secretaria de Estado en Industria, nueva Secretaria General de Investigación, nueva Directora General de Planificación, Coordinación y Transferencia del Conocimiento, nuevo Director Generale de Estrategia Industrial y de la Pequeña y Mediana Empresa, nuevo Director General de Programas Industriales, nuevo Director General del CDTI, nuevo Director General de ENISA, nuevo Director General de la Escuela de Organización Industrial y un largo etcétera de otros altos cargos.

Semejante profunda renovación, que está acompañada de algunas positivas continuidades, abre, de manera inequívoca, un espacio de expectativas alrededor de cómo proceder con estas políticas que merecen algunas reflexiones de principio.

La primera es pedir a los nuevos en los cargos que expliquen pronto y claro sus planes de cara a cambiar la situación que tenemos, que exige de nuevas políticas que acarreen modificaciones sustanciales en las prácticas de nuestros planes para la Innovación y la I+D. Vaya por delante que las personas que han sido elegidas obviamente disfrutan de la confianza de quien los ha nombrado, pero también, me atrevo a afirmar, que de los que esperamos tanto de sus aciertos. Es una ocasión que no podemos desperdiciar si queremos que España se sitúe en otras posiciones en el ámbito global del cambio, del progreso tecnológico.

La segunda es que vivimos tiempos de oportunidades y el panorama actual es de grandes alteraciones del estatus quo y por lo tanto de atreverse con propuestas arriesgadas. No son tiempos de temor a equivocarse. Lo criticable sería conformarse con seguir con lo de siempre, hacer caso a los que dicen “siempre lo hemos hecho así”. Si no acertamos, pero al menos nos movemos siempre podremos explicarlo. Si nos quedamos como estábamos, partiendo de la inadecuada posición en que vivimos, sí que será firmemente criticado por los que nos seguirán.

La tercera es que no se recuerda una coyuntura para España en la que podamos disponer de fondos como los NGEU, de empresas con buenos resultados, de una economía que encabeza el crecimiento en Europa. En este escenario cabe una apuesta decidida por cambiar las prioridades, por lanzar propuestas que modifiquen lo que no funciona. Los trenes pasan y si no se toman, no podremos saber cuánto tardarán en volver a transitar por nuestras vías.

La existencia de nuevas energías, de un terreno no estabilizado, de la presencia de fondos en nuestra caja dan un escenario propicio al cambio.  Se suele hablar de los 100 días para ver que se ofrece tras los cambios gubernamentales. A mi no me parece que haya que esperar ese plazo, pues creo que las señales pueden venir desde los primeros momentos, especialmente desde un sector donde nos sobran diagnósticos y lo que nos faltan son medidas urgentes que evidencien el deseo de cambio para mejorar.

Algunos ejemplos de esas actuaciones inmediatas las podemos espera en Ciencia, Innovación y Universidades con la formulación de un potente Plan Estatal de Investigación Científica, Tecnología e Innovación. En Industria con una Ley pendiente en la que la Innovación tenga el papel protagonista que le corresponde. A ambos con una gestión de los PERTES que les han sido encomendados, donde la I+D de España, hecha en España, ocupe posiciones no irrelevantes.

Con ilusión, con esperanza, vamos a vivir este nuevo período en una legislatura que debe ser la de la INNOVACIÓN para España.

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