EL IMPULSO A LA INDUSTRIALIZACIÓN ESTRATÉGICA (I)

Así se titula el documento que España ha elaborado para defender la Adenda que se ha presentado a la Comisión Europea para la segunda fase del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. No sobra en el título ninguna palabra: impulso, industria, estrategia. No se puede resumir mejor las aspiraciones que tenemos los españoles para posicionarnos en los puestos de cabeza de nuestro entorno natural: EUROPA.

Sí, la Europa que está haciendo las cosas de forma muy distinta a como se hicieron en anteriores crisis y que, como consecuencia de ese enfoque, nos está permitiendo convertir un serio problema en una excelente oportunidad para cambiar; pura regla básica de todo proceso innovador.

En esta ocasión pretendo difundir, de forma muy resumida las cerca de 200 páginas que dan forma a un programa de país claro, rotundo, digno sucesor de aquella propuesta tan acertada: ESPAÑA PUEDE. Hacerlo en menos de 1000 palabras es todo un reto cuando se busca combinar las ideas positivas que se incluyen en el texto con algunas consideraciones que matizan la inevitable carga de un positivismo que se aloja en exceso entre alguna de sus líneas.

Empezando por lo indiscutible, España, está haciendo bien sus deberes y por ello, lidera el ranking de los países que están haciendo uso de la inestimable herramienta que son los NGEU. Pero de eso, a afirmar que con lo hecho caminamos por una senda de crecimiento sostenible e inclusivo a largo plazo hay muchos matices. Nuestro país, sin duda, ha entendido bien la oportunidad que se nos brinda, pero las resistencias al cambio de nuestro entramado administrativo, la falta de recursos asignados a la tarea y la falta de decisión a la hora de aplicar sus retos con toda su ambición, están restando hasta el presente, el alcanzar las metas deseadas. No obstante, como el tiempo recorrido es breve, cabe confiar en que como dice la Adenda, este impulso modifique en más de 3 puntos porcentuales nuestro PIB hasta el 2031.

Basta con mirar la tabla de indicadores del impacto del Plan que se recoge en la misma Adenda para ver que se ha avanzado muy poco en aspectos como el empleo en actividades de I+D o en la inversión en Propiedad Intelectual. Estos aspectos ligados a la permanencia en posiciones inaceptables en los rankings mundiales de países innovadores, que en fechas recientes nos han recordado tanto la OCDE como el Global Innovation Index, deben ser tenidos en cuenta para acelerar y poder cumplir los tan deseados objetivos de reforma y mejora de nuestro país.

Entrando en las novedades cuantitativas que son muy importantes, la Adenda aportará más de 10.000 millones de euros en transferencias adicionales a las que se tuvieron en la primera parte del NGEU y hasta 84.000 millones de euros en préstamos. Todas esas cifras tendentes a cubrir 42 nuevas medidas de inversión (33) y reforma (9) y se refuerzan 17 inversiones y 8 reformas de Plan inicial. Es muy relevante el apoyo que se realiza en los PERTES ya aprobados, cuya situación se recoge en el siguiente gráfico.

Nueva es la idea de creación de 12 fondos que persiguen crear “una red de seguridad, con un impacto contra cíclico y de apoyo a la estabilidad macroeconómica, financiera y fiscal”. Estos fondos que alcanzarán la cifra de 66.473 millones de euros tienen un foco muy relevante en el apoyo a las empresas emprendedoras, para startups tecnológicas enfocadas en Deep-Tech e instrumentos especializados para PYMES con un refuerzo notable en la responsabilidad de ENISA en estos campos.

Todas estas acciones están orientadas a acelerar la transición energética, la autonomía agroalimentaria, la autonomía industrial, la autonomía tecnológica, la digitalización y la ciberseguridad, así como a reforzar los mecanismos de cohesión social y territorial y la igualdad de género.  No cabe una agenda más centrada para dar uso a los 160.000 millones de euros en transferencias y préstamos de los que vamos a disponer en el período 2021-2026.

En el documento se dice que “a septiembre del 2023, se han resuelto convocatorias de ayudas y licitaciones por más de 30.000 millones de euros, más de la mitad de las cuales están llegando a empresas y centros de investigación. Más de 360.000 empresas, cerca de 5000 centros de investigación y más de 100.000 personas físicas ya han recibido fondos europeos. El sector empresarial es el gran beneficiario del Plan, con más de 13.900 millones de euros para ejecutar sus proyectos.

Convocatorias de subvenciones y licitaciones resueltas a septiembre de 2023

No dispongo de los datos para poder contrastar estas afirmaciones. Ojalá que se correspondan con la realidad, pues nada es más cierto que solo poniendo a las empresas en el centro de este proceso reformista, se cambiará nuestro país, se mejorará el empleo, se vivirá mejor. Un comentario, por si sirve a quien dirige este plan: no se vive con la misma dimensión, con tanta intensidad, este torrente de ayudas desde las empresas con las que en el día a día tengo ocasión de comentar. Confío en que el asunto sea de los plazos y la tardanza en llegar los fondos a su destinatario final. Ojalá tenga yo una impresión equivocada.

Como soy consciente de la avalancha de datos, me voy a parar aquí, dejando para una segunda entrega algunos otros aspectos muy relevantes de la Adenda que se refieren a Gobernanza, el papel de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, los mecanismos de Control y Auditoría, etc.

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